Historia de un Nido

Historia de un nido, Por Carlos Contreras Terrazas

Para aclarar mi intensa participación en el estudio que estamos realizando, permítanme contarles primero la fabula de La mosca, que al llegar a su casa le cuenta a su mujer que se pasaron todo el día arando el campo del lugar donde vivían, ¡Pero cómo!, le dice su mujer, si yo vi que el granjero se paso todo el día manejando sentado sobre su tractor haciendo surcos de ida y surcos de venida. Ah! le responde el marido muy ufano de su proeza, es que no te fijaste bien, yo iba sentado en la salpicadera derecha del tractor. Y así como en la fabula de la mosca, andábamos  haciendo un estudio sobre los nidos del chorlito nevado el Biólogo Said y su seguro servidor (a.k.a. la mosca) y mientras él estaba procesando un nido de chorlito nevado yo tomaba fotos de ese proceso para tener un poco de documentación gráfica, buscaba nuevos nidos, observaba las diferentes especies de aves del lugar y realizaba mis propias anotaciones.

Franky MonsterEstábamos pues, dentro del escondite móvil (a.k.a. franky monster) desarrollando esa actividad cuando detectamos una avoceta metida entre el zacate asomando solo su cabeza y por encontrarse muy cerca de donde nos encontrábamos decidimos ir a investigar si realmente estaba en un nido o solamente se encontraba descansando. Movimos el escondite hasta el probable nido de la avoceta y afortunadamente para nosotros si estaba echada sobre un nido con cuatro huevos. Se realizó el procesado del nido de esta avoceta y nos desplazamos a otro cercano de una Monjita que también tenía cuatro huevos. cuatro huevosPor que meter en la historia a esa monjita?, pues resulta que uno de los comportamiento de las avocetas es que en ocasiones, en lugar de utilizar su propio nido, va y pone uno o más huevos en otros nidos de su propia especie y también lo hace en los de otras especies particularmente en los nidos de las monjitas que digámoslo así, son condóminos del la misma vecindad, dicho en términos actuales, viven en el mismo coto. Luego entonces debido a la relativa cercanía entre los nidos ambas inquilinas se levantaban del nido y armaban una alharaca tanto para defender su nido con cierta agresividad como para llamar la atención sobre su persona para que la siguiéramos y nos guiara lejos de su nido, defendiendo así sus huevos. En fin, regresando a la parte donde estábamos procesado el nido de la avoceta. Como parte del protocolo, los huevos se midieron y se flotaron clasificándolos dentro de su última semana y al «oírlos» se escuchó el picoteo del pollo dentro del huevo tratando ya de romper el cascarón y salir a iniciar su próxima etapa de  vida.

procesando el nidoPosteriormente ese mismo día, regresamos a echarle rápidamente un ojo al nido y checar si todavía estaba la avoceta o si era nido de monjita y la avoceta que habíamos visto en la mañana solo lo estaba parasitando. Por el comportamiento de alarma tanto de la avoceta como de la vecina monjita todavía nos quedaron algunas sospechas sobre la maternidad de ese nido, pero quedó clasificado como de avoceta.

No esperábamos contar con tan buena suerte pero nos tocó observar el nacimiento de una Avoceta americana (Recurvirostra americana),   fue el primero de cuatro huevos que se encontraban en el nido y de casualidad era el huevo marcado como número uno, un segundo huevo, que de hecho era el número dos, presentaba pequeños orificios difíciles de detectar pues eran del mismo tamaño que tenían las manchas que llenaban toda la superficie del huevo y si uno se fijaba con atención, de vez en cuando se podía observar a través de ellos, como el pico de ese otro individuo trataba de hacer más grande el pequeño orificio hasta lograr que sea del tamaño suficiente para lograr poco a poco salir del huevo como su hermano recién lo había realizado. El huevo número cuatro también presentaba uno o dos pequeños orificios pero no quisimos importunar demasiado a la madre ni a los pollos por que nos retiramos rápidamente y dejamos que la naturaleza siguiera su curso.

Los que ya conocen a las avocetas saben que en invierno son blancas con unas franjas negras en las alas, patas largas de color obscuro, un cuello largo y unos ojazos negros como si fuera tapatía, esbeltas como modelo de moda y para terminar su belleza, un largo pico que se curva hacia arriba en su punta. Ah y para su vestido de gala que al terminar el invierno se pone,  la parte superior del cuello y cabeza se tiñen de un hermoso café rojizo, canela, ocre, oxido brillante o como gusten denominar a ese hermoso colorido que embellece aún más a esta intrigante ave.

Pues bien prepárense para la sorpresa, al nacer estas hermosísimas aves son pollos feos, feos. Feos hasta la pared de enfrente. Aunque el milagro de la vida siempre sea hermoso estas pequeñas aves todas húmedas, pegajosas y torpes no se ven nada parecidas a su hermosa y elegante figura de adultas. Eso sí, en el transcurso de una hora ya son unos peludos zancones capaces de correr para alimentarse o para alejarse de sus predadores.